domingo, 17 de mayo de 2009

Entre mangos, flores y buena gente

Este viernes, por fin he podido comenzar a explorar Bangalore. Siguiendo las recomendaciones de David y Bego, me fui directo al Krishna Rajendra Market (más popularmente conocido como City Market), uno de los mercados más antiguos de la ciudad, y el más popular entre los viajeros que vienen buscando la esencia de la vieja india en plena capital de la tecnología y el boom económico indio. Es un lugar con un encanto especial, en el que da gusto perderse por entre los puestos. Los tenderos son muy amigables y siempre animados a entablar conversación. Aparte de preguntarme por mi nacionalidad y estado civil (todo un clásico) y pedirme que les hiciera fotos (para luego rogarme que se las enviara a su tienda), me felicitaban por el corte de perilla (no sé porque, pero aquí entre los indios causa sensación) e incluso alguno se animaba a regalarme una flor. Desde luego, son de lo que no hay.


Puerta del edificio central





La mejor parte del mercado, sin duda, es la dedicada a las flores. En los bajos del edificio central, decenas de personas se agrupan para confeccionar con esmero las cadenas de flores que luego se venderán en diversas tiendecitas y en el espacio central a cielo abierto. Desde los balcones de la parte superior del mercado, se divisa un espectáculo de color digno de presenciar. De las mejores visiones que he podido disfrutar en la India hasta ahora.









Tras la estupenda mañana, me fui después de comer al Lal Bagh, un magnifico jardín botánico, de casi 100 hectáreas de superficie, que incluye cerca de 2000 especies vegetales de todo el mundo, varias fuentes, un parque de bonsáis, un palacio de cristal y un bonito lago. Uno de los muchos motivos por los que se suele llamar a Bangalore “El Jardín de la India”.







En uno de los extremos del parque, coronando una espectacular formación geológica, se halla una de las torres construidas por el rey Kempe Gowda en el siglo XVI, con el fin de marcar los límites de la ciudad. Según la leyenda, el rey decidió establecer dichos límites de acuerdo con la distancia recorrida por un carro de bueyes en un día. Las otras tres torres aún se conservan, cada una en un punto cardinal (ésta primera es la del Sur), y espero poder echar un vistazo a todas ellas antes de irme.





Y bueno, que tras este primer día libre, y una escapadita nocturna el jueves (donde descubrí que aquí si es posible eso de irse de cervezas a bares normales), me siento bastante mejor con respecto a la llegada. Bangalore es un sitio más habitable a priori que Delhi y el tiempo es algo más llevadero (aunque a veces, el calor acumulado en las aulas es bastante sofocante, más aun si carecen de aire acondicionado), pero el hecho de vivir tan retirado del trabajo y los terribles atascos que tengo que soportar, me hacen dudar sobre lo de seguir aquí más tiempo. Me lo seguiré pensando. Mientras tanto intentaré seguir disfrutando todo lo posible como vengo haciendo hasta ahora. Es lo que hay.


Un cosa buena más de Bangalore: aquí se ven más aceras (aunque cuando hay mucho tráfico, las motos se cuelan en ellas).

5 comentarios:

debajo dijo...

Y para qué se utilizan estas girnaldas de flores?

Pakonas dijo...

Para adornar diferentes lugares: casas, templos, vehículos (aquí los camiones parecen un patio cordobés con tanta florecita), y también como ofrenda a los dioses, que como tienen tantos, pues no dan abasto las criaturas.

Marta Cutillas dijo...

Hola! buscaba info sobre Bangalore y he dado con tu blog. Me voy a finales de mes, sola, a la Fundación Vicente Ferrer y estaré unos días en Bangalore. Tú que la conoces, qué zona piensas que es la mejor para alojarme?

Gracias!!!

Pakonas dijo...

Hola Marta, qué tal? La verdad es que no recuerdo muy bien las zonas en Bangalore. Recuerdo que yo vivía en una zona bastante apartada del centro, pero muy acogedora y familiar, ITC Colony. De esa si me acuerdo, pero del resto... Si vas a estar pocos días, puedes buscar algo por el centro, cualquier zona está bien, no hay barrios conflictivos ni nada de eso.

Marta Cutillas dijo...

No te dí las gracias! Pues eso, muchas gracias. Los primeros días Bangalore me desesperó, luego creo que me acabó gustando! Igual vuelvo en Marzo! Fantástico tu blog! Un abrazo!