domingo, 23 de noviembre de 2008

La tumba de Safdarjang

Durante mi única mañana libre de la semana, estuve echando un vistazo al último gran monumento perteneciente al perído mogol, construido en Delhi a mediados de siglo XVIII. La tumba de Safdarjang es un mausoleo inspirado en el Taj Mahal, con cúpula de marmol, y rodeado por unos bonitos jardines, aunque los estanques están totalmente secos. No está mal el sitio, aunque para lo que es, la entrada me pareció cara. Unas 100 rupias para extranjeros, y 5 para los indios. Creo que más que una distinción entre extranjeros-indios, tendría más sentido la de “gente que gana un salario normal para vivir en la India"-"gente que gana lo equivalente pero en euros o en dolares“.





Los mogoles, de religión musulmana, llegaron a la India desde Turquía en el siglo XVI y establecieron un imperio que duró unos tres siglos. A ellos se les debe la construcción del Taj Mahal, sin duda el monumento más famoso de la India. El período de máximo esplendor tanto a nivel político como artístico, lo vivieron durante el reinado de Akbar el Grandioso (1556-1605), que destacó por su tolerancia religiosa. Desde el siglo XVIII, el imperio comenzó a debilitarse por numerosas rebeliones internas, sumadas a la invasión persa y el empuje de los británicos, que terminaron por dominar el país.


Un vistazo al interior del mausoleo

Y por la tarde, me fuí con Antonio a un espectáculo de acrobatas y malabaristas chinos, con contorsionista e ilusionista incluidas. Espectacular y divertido, aunque se pasaron con el volumen de la música. Pero bueno, lo pasamos bastante bien disfrutando de las virguerías que hacía esta gente.






No podía faltar el famoso disco chino, como no.

2 comentarios:

Stels dijo...

tu siempre has querido hacer el baile con el disco chino CONFIESA, sabes que estuve a punto de cmprarte un disco de esos cuando estuve en nueva york?

Pakonas dijo...

Que bien me conoces..ni que fueras mi hermana. De hecho, creo recordar que de pequeño llegué a tener un disco chino, de cuando Enrique y Ana lo pusieron de moda.