viernes, 11 de septiembre de 2009

Dharamsala, el pequeño Lhassa

En el año 1959, más de 80.000 personas procedentes del Tibet, se vieron obligadas a dejar sus casas y tierras, tras la cruel y devastadora respuesta del ejército chino ante la sublevación popular, a raíz de la invasión ocurrida en 1950, en la que China invadió la región, aniquilando a miles de personas inocentes y destrozando gran parte del legado cultural de este pueblo. Los tibetanos buscaron protección y refugio en diversos países, entre ellos la India. Dharamsala, en las montañas del norte del país, fue la región elegida por Nehru, el primer ministro indio en aquella época, para ofrecer asilo a millares de personas, entre los que se encontraba el actual Dalai Lama, que sigue gobernando desde aquí a su pueblo. Hoy día, la población exiliada (unos 10.000 habitantes) sigue afanándose por mantener vivas sus costumbres, su religión y su lengua, siempre con la esperanza viva de que algún día las cosas lleguen a cambiar en su tierra natal, y el soñado retorno se convierta en realidad.

Dharamsala se compone de diversas aldeítas, que se extienden por la falda de la montaña hasta los 1800 metros de altitud. El lugar en donde se encuentran la mayoría de albergues, hoteles y lugares de interés es Mc Leod Ganj, a 5 kilómetros de Lower Dharamsala, donde me dejó el autobús. Llegué ya de noche, tarde para coger un bus carretera arriba, así que me alojé allí mismo, en el primer hotelillo decente que encontré, el hotel Shiva. Contar como anécdota que esa noche no había ningún huésped (la verdad es que el hotel tenía pinta de no haber alojado a nadie en mucho tiempo…), así que la pasé solo allí dentro, todo para mí. El único personal era la dueña que, tras abrirme, me dio las llaves para que cerrara la puerta principal, y se fue a dormir a su casa, 100 metros más arriba.


Bueno, no se puede decir que estuviera totalmente solo…


Vistas de Mc Leod Ganj

Ya a la mañana siguiente cogí un autobús hasta Mc Leod Ganj, donde no me costó encontrar un alojamiento en condiciones a un precio módico. Subiendo por Bhagsu Road hay unos cuantos recomendados. Yo me alojé en la Loseling Guesthouse, regentado por unos monjes budistas muy apañados. Siguiendo por la misma carretera, se llega a la aldea de Bhagsu a 3 kilómetros. El paseo es bastante agradable y por el camino se puede disfrutar de unas vistas fantásticas. Pasando la aldea hay una cascada, que suele estar llena siempre de visitantes, pero no por ello deja de tener su encanto. Para empezar la visita no estuvo nada mal.







De nuevo en Mc Leod Ganj, me di mi primera vuelta por el pueblo. El primer punto de interés es el templo budista de Nagmyalma, construido para recordar a las personas que lucharon por la autonomía e independencia del Tibet. Esta rodeado por una hilera de cilindros que los fieles van girando al tiempo que recitan sus mantras y rodean el edificio en el sentido de las agujas del reloj.





Al final del pueblo se halla la residencia oficial del Dalai Lama. Éste, en ocasiones, concede audiencias públicas y da algunas conferencias, en las que los viajeros también son bienvenidos. Yo quise probar suerte y ver si por casualidad ese día había alguna, pero por lo que me dijo el de la recepción, para ello hacía falta registrarse con unos días de antelación, y aún así no estaba garantizada la asistencia. En fin, otra vez será.
Justo al lado de la casa del líder tibetano, se encuentra el monasterio de Namgyal donde conviven unos 200 monjes, que se reúnen en los aledaños para conversar, recitar sus oraciones y realizar sus ejercicios espirituales, en un ambiente muy distendido. El visitante es siempre acogido con una sonrisa, y para muchos es un placer el poder compartir una pequeña charla, siempre y cuando el lenguaje no suponga una barrera.





Me estaba sintiendo muy bien en este lugar, así que decidí agotar hasta el final mis mini vacaciones, y hacer la vuelta por la noche, en lugar de viajar durante el día, como lo tenía previsto. Así que aun me quedaba una segunda jornada para seguir disfrutando de la magia de esta tierra. Por la mañana, de nuevo me fui a hacer senderismo, haciendo la ruta hasta el lago Dal (unos 3 km.). El paseo hasta allí no está mal, aunque del lago solamente quede el nombre, ya que me lo encontré totalmente seco. Pero, sin duda, lo mejor fue la visita que hice a una de las aldeas infantiles que hay en Dharamsala, la TCV (Tibetan Children´s Village), una institución caritativa que se encarga del cuidado y la educación de unos 15.000 niños, muchos de ellos huérfanos, y otros con sus padres todavía en Tibet. Aparte del cuidado físico, psicológico y espiritual, la asociación imparte un modelo de educación, en el que el patrimonio cultural del Tibet está siempre presente, no solo a nivel lingüístico. Se trata de inculcar un sentimiento de identidad nacional, para que estos niños sigan manteniendo la esperanza y la ilusión de regresar algún día a su tierra natal.

Si queréis más información, o estuvierais interesados en realizar alguna donación económica o apadrinar un niño, aquí os dejo el email de contacto y la página web:
headoffice@tcv.org.in
www.tcv.org.in



En Dharamsala existen varias oportunidades de realizar trabajos voluntarios para la comunidad. Una de las asociaciones más activas en este aspecto es Lha (www.lhasocialwork,org), en cuya sede ya había estado durante el primer día, colaborando en clases de conversación en inglés, para exiliados tibetanos. Al día siguiente regresé a compartir un rato con ellos. Fue bastante interesante y, en ocasiones, emotivo, como aquel momento en el que hablábamos de nuestros sueños, y la mayoría ansiaban un Tibet libre y en paz. Me pareció una experiencia genial. Por otra parte, Lha también organiza numerosas actividades para los visitantes, como sesiones de yoga, cursos de tibetano, de masajes terapéuticos, o de cocina tibetana. Yo me matriculé en uno dedicado a hacer momos, una especie de pasta rellena de verdura y/o carne, muy típicos de la región. Aquí podéis ver el resultado:




Teng Zhuo, la profesora, un encanto de persona

Me dio mucha pena cuando tuve que partir. No sólo porque significaba la vuelta a casa y el fin de otro gran viaje, sino porque las emociones experimentadas en los dos últimos días fueron tales que la estancia en Dharamsala se me hizo cortísima. Ha sido uno de los lugares visitados en los que mejor me he sentido en todo momento. Me quedé con ganas de más, pero bueno, esto me pasa cada vez que me voy de vacaciones.

Desde entonces hasta el día de hoy, han pasado ya más de dos semanas, en las que casi no he tenido un respiro. El trabajo se ha duplicado justo ahora que me queda menos de un mes para mi partida. Aparte tuve unos días especialmente complicados en los que traté de conseguir la extensión del visado, luchando contra la necia y kafkiana burocracia india. Una pesadilla que, por suerte, acabo bien. Pero lejos de estresarme, sigo intentando ver lo positivo que todavía me queda por vivir aquí. De momento, este lunes voy por fin a Agra, a visitar el Taj Mahal, y a finales de mes, el último viajecito con Varanasi, Bodghaya y los templos eróticos de Khajuraho en el horizonte. A seguir estrujando el limón hasta el final pues, que después de esto quien sabe hasta cuando no tendré una experiencia tan sin igual.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por este comentario. Soy una persona cuya hija se va a trabajar allí y tus aportaciones me han ayudado mucho.
Nuevamente gracias

Anónimo dijo...


Mil gracias por la información. Viajo a Dharamsala en una semana y tras leerte tengo muchas más ganas y me siento más tranquila.

Pakonas dijo...

Me sigue sorprendiendo y alegrando a partes iguales, que aquellos escritos sigan ayudando a gente en sus viajes. Genial!

romy reyv dijo...

Hola Pakomas!

Que gusto leer tu blog... Me estoy planteando ir a estudiar Ayurveda a una escuela que se encuentra concretamente en Bhagsu, McLeodganj. Mi idea es viajar en unos meses cuando haya reunido todo el dinero necesario. Por tanto, toda la información que pueda recabar al respecto, me viene estupendamente...
Todavía no se si haré el curso de 1 mes o 3 meses, todo depende de lo que cuesten los alojamientos allí, (llegare con mi presupuesto a una opción a otra). Me podrias orientar sobre precios en la zona? Puedes encontrar algo tipo hostels o albregue a buen precio y limpio, con acceso a cocina?
Los precios en las tiendas de frutas, verduras, etc, son economicos?
Me recomiendas buscar directamente allí o q lo haga todo antes de viajar?
Cual es el mejor transporte para viajar, (y seguro para una chica sola), desde New Delhi?

Bueno, espero no serte una molestia con tanta pregunta.. Puedes responderme tb de manera privada a romyreyv@gmail.com
Y desde luego muchisimas gracias por compartir tus experiencias de cada viaje!!!

Pakonas dijo...

Hola Romy! para mí es un placer también, que todavía haya gente a la que le sigue siendo útil este blog. Te respondo por email mejor. Un saludo!