La calle principal, donde se concentran la mayoría de las tiendas, es el horror. Como digo, cada 10 metros caminados te sale un vendedor al paso preguntándote "Where are you from? (¿de dónde eres?". En cuanto le decía que era de España, empezaban con su retahila de palabras aprendidas a saber donde…"hola amigo..soy Miguelito..chocha (?)…calamar…" La primera vez hace gracia, la segunda raya, y a la tercera es cuando empecé a decirle que era de Lituania. Esto en si, supone una estrategia distractora, ya que en los segundos que tardaban en ubicar donde está ese país, me daba tiempo a escabullirme.
Monos también hay unos cuantos
A pesar de todo, como digo, Pushkar tiene bastante encanto y una particularidad: es la única ciudad en el mundo donde existe un templo consagrado a Brahma, el Creador, primer dios de la Trinidad hindú. Cuenta la leyenda que Brahma estaba esperando a su esposa Savitri para una ceremonia, en la que hacía falta la presencia de una mujer. Como la susodicha tardaba más de la cuenta (que extraño, una mujer que hace esperar), Brahma perdió la paciencia y se casó con una chica de Pushkar. Presa de la ira, su legitima esposa rechazó a Brahma y juró que no se volvería a adorarse ni a celebrarse culto en ningún otro lugar de la India. El templo no está mal, pero no dejan hacer fotos dentro, así que me tuve que conformar con esta:
Pero sin duda, el mayor atractivo del pueblo no es otro que el lago y sus aledaños, donde los hindús suelen realizar su baño sagrado por la mañana. En esta zona fue donde me tiré la mayor parte del tiempo, hasta caer la tarde. Fantástico lugar.
Ojo, porque cerca de las orillas es donde se concentra la crem de la crem de los timadores de Pushkar. De vez en cuando, os vendrá algún energúmeno con un puñado de pétalos en la mano, invitándoos a que los tiréis al lago, siguiendo un supuesto ritual de la suerte y otras patrañas, a cambio de una ofrenda. Por supuesto, pasad de él.
Si queréis evitar pelmazos, la mejor parte para relajarse cerca del lago, es justo después de pasar la calle principal, antes del templo de Brahma, cruzando el puente (donde tendréis que descalzaros), hasta llegar a las escalerillas delante del Sunset Café. Aquí es donde se juntan los neo-hippys y "perroflautas" con sus malabarismos, cariocas y demás parafernalia. Un sitio ideal para contemplar la puesta de sol. Eché de menos una birrita, pero el alcohol está terminantemente prohibido en el pueblo.
El puente y las escalerillas al fondo
Ahora que, si de verdad queréis disfrutar de la zona, daros un paseito a primeras horas de la mañana, con los primeros rayos de sol en el horizonte. Sólo veréis vacas y gente que baja a darse su baño sagrado. Nada de turistas ni comerciantes dando la vara. Además, la luz es idónea para hacer fotos como estas:
Por último, una recomendación para los que andáis con lo justo, como yo. El mejor sitio para comer: OM Shiva Restaurant (cerca de Subset Café). Ofrecen buffet libre vegetariano, desayuno, almuerzo y cena. Por 75 rupias (un euro y poco) podéis comer hasta que os hartéis. Me vino de lujo para desayunar bien y así aguantar la paliza de 10 horas en bus hasta Delhi.