El día oficial fue el miércoles 11, sin embargo la gente empieza a pintorrearse y a lanzar globos de agua desde los balcones un par de días antes. La ciudad se vuelve loca por unos días y todo se llena de colores. En mi oficina no podíamos ser menos, como no
La filosofia de la fiesta: tú me pintas a mí...
... yo te pinto a tí
Existen muchas leyendas en torno al origen de esta celebración. Una de las más populares cuenta que Lord Krishna coloreó a su amada Radha para demostrarle su amor. Este gesto se hizo muy popular y se convirtió en tradición. También es una fiesta asociada al inicio de la primavera y la oración a los dioses para garantizar una buena cosecha y fertilidad.
Pobre Gaurang, como lo dejamos
Que mamones
Sea cual sea el origen, la fiesta de Holi supone una explosión de alegría y buen humor para todo el mundo, y un buen momento para sacudirse algunos tabúes sociales y culturales. Un buen ejemplo de esto, es el consumo generalizado del bhang en este día. Se trata de un preparado elaborado con hojas y cogollos de cannabis, que se suele beber mezclado con almendras, leche, azúcar y especias.
Un vaso de brebaje mágico sujetado por un colega cuya identidad mantendré en el anonimato
Para ser fiel a la tradición (mamá, no leas esto), no tuve más opción que beberme un vasito antes de empezar la batalla de pintura. Más que nada lo hice, claro está, por respeto a las culturas y costumbres locales :) Los efectos posteriores, ya os los podéis imaginar. Se empieza por una euforia generalizada y desmedida, en la que todo el mundo está de un buen rollo impresionante y te ríes por cualquier cosa. Después de unas tres horas o así, empieza la bajada. A partir de aquí, hay varias opciones. O bien, sigues haciendo el gamba, o bien caes en redondo (como les pasó a algunos), o lo mismo te entra un hambre atroz, como me ocurrió a mi, y te comes hasta las guindillas.
Un morado al año no hace daño
A algunos no les sentó muy bien el viaje
Al llegar a casa me duché y, tras una siestecita de tres horas, me levanté como nuevo, aun con restos de pintura en varias partes de mi cuerpo, con una sensación estupenda. Y es que, a decir verdad, es el primer fiestón de este tipo que me pego desde que estoy en la India. Es lo que tiene Holi. Ya era hora, no todo iba a ser visitas a monumentos y viajes por caminos imposibles. Un desfase de vez en cuando tampoco viene mal.